En fotografía, como en tantas otras cosas, las circunstancias marcan la manera de afrontar un trabajo, y fotografiar una clase de artes marciales es todo un reto. No hay poses, no hay esperas, no hay caras felices… Es un poco como una boda: o captas el instante, o lo has perdido para siempre.
Es probable que a futuro realice una segunda sesión fotográfica más completa en el mismo gimnasio de cara a preparar unos folletos informativos. Este primer contacto ha servido para romper el hielo, conocer las instalaciones y ceder unas fotos para el uso en páginas web y foros.




2 Comentarios
Toujours aussi exceptionnelles tes photos Sergio ! J’adore. bisous.
Merci beaucoup Marie!
Gros bisous.